De los árboles de higos al mercado de agricultores

Por ahí de las 12:30 de la tarde de cada sábado, la calle Peach en Angleton, Texas regresa a ser la típica vía de paso tranquila por la cual los automovilistas intentan evadir los semáforos del área. Pero antes de eso, esta calle lateral en gran medida ignorada, se transforma en una importante ruta para el mercado de agricultores de la calle Peach (PSFM por sus siglas en ingles [Peach Street Farmers Market]), un nuevo experimento Episcopal. El mercado PSFM semanal atrae a cientos de personas quienes de lo contrario no tendrían interés alguno por aventurarse a pisar los terrenos de la iglesia.

El mercado PSFM se esmera en crear un ambiente en donde la gente pueda ponerse en contacto con los agricultores del área, los negocios locales, así como entre ellos mismos, a través de transacciones, comercio y entretenimiento, al tiempo que construyen una comunidad que busca mejorar la salud y el bienestar del Condado de Brazoria. Creemos que como servidores de Cristo, estamos llamados a servir a Cristo mediante el apoyo de los unos a los otros. Es importante que la iglesia Episcopal del Santo Consolador (HCEC por sus siglas en ingles) sea el catalizador, no el facilitador del mercado PSFM. No vamos en busca de convertir feligreses Episcopales, simplemente acogemos y servimos a nuestros vecinos, a todo aquel que Dios atrae a la calle. Incluso la junta directiva del mercado es ecuménica.

El ritual matutino de instalar los puestos y desensamblar el mercado, ahora ya constituye un pilar de los sábados, tardó mucho tiempo en hacerse una realidad. El día de la inauguración fue la encarnación de dos años pavimentados de afirmaciones celestiales, de dos personas que valientemente dieron voz a sus deseos. Fuimos de la primera junta organizada por la comunidad, a la presentación de argumentos ante la Cámara de Comercio local, a la asociación con el Concejo Municipal y el alcalde, quienes paso a paso nos apoyaron a optimizar el éxito del proyecto. Dios estaba guiando el proceso, alineando los sueños con incontables juntas, conversaciones telefónicas y correos electrónicos, que afinaban el proyecto, todo esto en coordinación con las partes necesarias tanto dentro como fuera de la feligresía, hasta que el sueño llegó a tomar forma, la forma de algo con lo que casi todos se identificaban como parte de, en uno u otro sentido.

El mercado representaría un reto significativo para cualquier iglesia, cuánto más para una parroquia del tamaño de El Santo Consolador. Potencialmente tendríamos a más gente asistiendo al mercado en un día sábado, de la que asistiría al servicio religioso en un mes, por ello nos sentíamos orgullosos de nuestros esfuerzos. Sin embargo, no es como que el mercado no cuenta con su propia historia. Desde alimentar al pueblo con los frutos de nuestros árboles de higos durante ambas guerras mundiales, hasta las masas de personas congregándose en la iglesia para degustar de un asado a la parrilla Tex-Mex o una comida de pescado frito, la iglesia Episcopal del Santo Consolador (HCEC por sus siglas en ingles) disfruta de procurar con hospitalidad y comida al área de Angleton. Un mercado de agricultores parecía ser un paso obvio y natural para nosotros. Aún cuando la mayor parte de lo que ofrecemos es estacional, ahora la iglesia Episcopal de El Santo Consolador ofrece productos de manera semanal, haciendo un llamado a la ciudad y áreas aledañas para que se reúnan en la calle Peach para disfrutar de lo que será nuestra próxima materialización de hospitalidad en el ámbito culinario.

La grandiosa idea del mercado es más que comunión semanal al aire libre, alejados de la iglesia; es el primer paso hacia una añoranza aún mayor, ayudar a Angleton, a esparcir sus alas empresariales. En lugar de buscar hacer dinero solo por lucrar, nos enfocamos en fomentar relaciones con nuestros proveedores y con los clientes. Esperamos que nuestros socios de negocios logren con éxito, ofrecer productos saludables e interesantes para la venta y que quienes visiten el mercado encuentren dichos productos atractivos y útiles, tanto como para hacer la compra. Aún cuando hay días lentos, consideramos ese tiempo de inactividad como una oportunidad para poder construir conexiones reales con nuestros proveedores así como con todos los que apoyan el proyecto. Y esto está funcionando.

Se percibe una inconfundible sensación de hospitalidad, misma que disfrutamos, y de la cual el sacerdote se siente muy orgulloso. El éxito no se puede medir solamente en dólares ganados o en pollos vendidos, también se puede contabilizar en el tiempo significativo que compartimos unos con otros. En calidad de organizadores del mercado, nuestras metas son claras: hacer crecer nuestro mercado, haciendo sentir valiosos a nuestros vendedores y ofreciendo una experiencia calida y de bienvenida a todo aquel que sea llevado por Dios a este espacio.

Desde agosto del 2017, el mercado de agricultores de la calle Peach ha sobrepasado toda expectativa. Hasta este punto, le mercado cuenta con el doble de vendedores que se proyectaron inicialmente, con más compradores de los que se anticiparon, lo que ha permitido acelerar el paso para lo que seria la segunda fase de nuestro sueño original: carros de comida y vendedores móviles.

Actualmente no existe en Angleton un mecanismo para el adecuado tratamiento y eliminación de la residuos de grasa y la comunidad no cuenta con una comisaría, dos cosas que simplemente no pueden ser costeadas por la ciudad. En asociación con la ciudad, el mercado se encuentra en la etapa inicial de proveer para ambas necesidades, haciendo que la iniciativa empresarial local sea más frecuente entre semana. La esperanza que nos inspira y motiva es la de que nuestro mercado pueda ser usado por algunos como el punto de partida para un negocio creciente y prospero, que de un puesto en el mercado, pasen a ser un camión de comida, para luego convertirse en las historias de éxito de ladrillo y cemento en las calles revitalizadas del Centro. Todo porque una pequeña iglesia Episcopal se aventuró a continuar con algo que Dios ya estaba llevando a cabo en Angleton.

El reverendo Travis Smith es rector de Holy Comforter Episcopal Church, Angleton. El mercado de agricultores es todos los sábados de 8 a.m. a 12 p.m. Obtenga más información aquí.


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