Liderazgo en la Iglesia del Futuro

Cuando la gente piensa en líderes de la iglesia, la persona que usualmente viene a la mente es el sacerdote o el pastor. A lo largo de muchos años de historia de la iglesia y con la variación de las tradiciones, hemos terminando asociando el liderazgo de la iglesia con entrenamiento extensivo para el ministerio y la ordenación clerical.

El movimiento Cristiano temprano era un movimiento laico alejado de la formación estricta para los sacerdotes del templo o rabinos locales. Esto cambio rápidamente con aun más complejidad agregada a un sistema energéticamente clerical.

Durante el siglo cuatro, la Iglesia de Milán hizo algo radical y riesgoso cuando dieron ordenación a un cristiano no bautizado como su obispo. Ellos tomaron esta decisión porque sintieron que Ambrose era la persona correcta para el trabajo y que los talentos que él ofrecía eran precisamente lo que se necesitaba en su contexto. Sin embargo, la iglesia construyó de manera continua un clero con liderazgo u organización.

Cada ciclo de decaimiento de la Iglesia ha sido seguido por un movimiento misionero dramático. Estos movimientos misioneros retaron los paradigmas establecidos. Más aún, estos movimientos retaron a los paradigmas con la diversificación de la misión y el ministerio y por depender de la vocación laica.

Creo que la iglesia de hoy puede aprender del pasado. No estoy diciendo que la Iglesia del futuro ordenará a los no bautizados al episcopado, pero creo que Dios nos invita a reformular el liderazgo de la iglesia, al tiempo que aprendemos a trabajar con individuos de todo tipo quienes están comprometidos con el mejoramiento de la comunidad. La Iglesia del futuro verá a cualquiera como un misionero potencial en el trabajo de Dios por la reconciliación, sin importar la escolaridad, logros o títulos.

En nuestras primeras iglesias, el liderazgo estaba sumamente orientado hacia los vecindarios. Se elegían a los líderes de entre el grupo de personas que estaban conectadas con uno mismo, su familia, comunidad, negocio y de entre aquellos que demostraban compromiso para con el mejoramiento de la comunidad. La Iglesia del futuro reaprenderá de ese modelo, escogiendo a nuestros líderes de entre todos los estratos sociales, a medida que expandamos una red de diversificación de ministerio, que pueda ampliar el trabajo de misión de Dios.

Al tiempo que trabajamos en el fortalecimiento de los líderes de la Iglesia del futuro, algunas tradiciones tendrán que cambiar. La formación ya no será únicamente para aquellos que buscan la ordenación. En cambio, la iglesia equipará a su gente para dirigir comunidades misioneras. La Iglesia del futuro entenderá que hay una nueva ola de hacedores que están profundamente involucrados con ver el futuro de la misión florecer y prosperar en su contexto. Nuevos modelos de formación ayudarán a la gente a tomar las riendas de su propia experiencia de aprendizaje de acuerdo al contexto al cual estos nuevos líderes sean llamados a servir. El aprendizaje que se da entre estudiante y facultad será reciproco, reflexivo y arraigado en la práctica.

En la Diócesis de Texas, hemos transformado nuestro proceso de Comisión de Ministerio, para salir del viejo patrón de feligresía. Comenzamos no con el discernimiento del llamado al diaconato o al sacerdocio, sino más bien con una pregunta más profunda: ¿Cuál es su vocación? Al hacer esto estamos fomentando para todos un recinto de curiosidad acerca de la invitación de Dios a la misión. Entonces los individuos son invitados a descubrir otras oportunidades para servir. Por medio de la capacitación, guía y asociación, aquí en la Diócesis de Texas estamos deshaciéndonos de los viejos sistemas de servicio; ordenación de un sacerdote, una iglesia o una porción de tierra. Tenemos laicos que han formado parte de nuestras nuevas comunidades y hoy son responsables de algo así como 4 pequeñas comunidades Cristianas, con más de un total de 700 personas asistiendo al servicio semanalmente.

Al momento en que escribo este artículo, 18 congregaciones han enviado gente a las misiones. 16 congregaciones están desarrollando planes para iniciar comunidades. 56 congregaciones están activamente enviando misioneros al ministerio, llenos de curiosidad por sus propios vecindarios. 20 congregaciones se están embarcando en un viaje de descubrimiento acerca del “concepto misionero”. 15 de 42 son lidereadas por personas seculares. 2 de 42 son lidereadas por gente en el proceso de discernimiento. 5 de 42 son lidereadas por diáconos. 13 cuentan con clero involucrado. No hemos experimentado tal expansión en la iglesia en décadas.

También estamos abriendo camino a nuevos modelos de formación para líderes con ordenación clerical con la Escuela de ministerio IONA. Fundada hace más de diez años, la Escuela IONA fue creada para educar y empoderar a los laicos y al clero bi-vocacional en nuestra diócesis. En conjunción con el Seminario del Suroeste y la Diócesis de Texas, la Escuela IONA se ha expandido hacia más de 20 diócesis a lo largo de la Iniciativa IONA. Este tipo de multiplicación es clave, si habremos de apoyar exitosamente las necesidades de formación de aquellos que deseen servir a Dios y a la misión de la iglesia del Futuro como líderes. Hoy la Diócesis de Texas se está asociando, a través de una red de relaciones, para formar más de 150 clérigos para la misión.

Enraizada en el deseo de amplificar la misión de Dios, la Iglesia del futuro levantará líderes seculares y clérigos quienes trabajarán en una variedad de marcos contextuales. El Evangelio no será retenido de su propósito por factores económicos.

¿Dios te está preparando para el liderazgo en la Iglesia del presente-futuro? ¿A qué contexto estarás llamado a servir y cómo aplicarás la misión de la reconciliación con Dios, en este mundo al que Dios ama tanto?


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