Movimientos eclesiásticos: Experimentando al Dios viviente

En la Diócesis Episcopal de Texas, con frecuencia diferenciamos entre dos modelos de vida eclesiástica: el modelo de atracción y el de comisión es decir aquellos que son enviados a la misión. Ambos modelos, cuando son comprendidos correctamente, se complementan entre si y terminan compaginándose el uno con el otro. Ambos tipos de comunidades son cruciales para la misión de la Iglesia Episcopal y deben ser emprendidos con excelencia y con un espíritu aventurero.

Comisionar a las iglesias, es tal y como suena; es enviar a miembros a la comunidad para que logren crear discípulos y seguidores de Jesús. Cada discípulo que Jesús llamó a que le siguiera, se convirtió en un apóstol y fue enviado a compartir las enseñanzas de Cristo. La salud de una congregación que envía o comisiona a sus miembros a hacer discípulos, no solamente depende de ofrendas monetarias o de la asistencia promedio a la iglesia en domingo, sino también de la disposición para discernir los talentos que uno tenga y vivir como un apóstol cimentado en la Palabra. La iglesia de comisión siempre se visualiza más allá de si misma, mira hacia las oportunidades misioneras y busca comenzar nuevas comunidades Cristianas fuera de las paredes de la iglesia. Nuestra meta en la Diócesis Episcopal de Texas es la de contar con que toda comunidad Cristiana se transforme en una comunidad de comisión.

He llegado al entendimiento de que el futuro de la Iglesia depende de la idea de que necesitamos crear más puertas por las cuales la gente pueda experimentar al Dios viviente. Una iglesia de comisión, empoderará a los individuos para que salgan de las paredes de la iglesia y den origen a nuevas comunidades misioneras.

Sin sentirse presionados por las demandas de las organizaciones que les envían a tal comisión, ellos son capaces de permanecer enfocados en el esfuerzo sostenido que requiere el hacer discípulos. Apoyados por el clero, los líderes laicos son capaces de pasar tiempo fuera de los recintos de la iglesia y logran enfocarse en fomentar relaciones que incrementan la vitalidad de la comunidad.

Las comunidades pequeñas típicamente escogen servir en áreas o vecindarios en donde saben que pueden impactar positivamente a la comunidad. Probablemente en un asilo de ancianos o en un hospital, en donde ellos brindan cuidado pastoral y crean un espacio para que la gente pueda involucrarse en la adoración. Probablemente hayan escogido un grupo en particular como una escuela o un refugio de indigentes para servir. Las comunidades de grupos pequeños crecen y alcanzan su capacidad máxima en cuanto a tamaño se refiere, se ramifican y multiplican. La multiplicación es el ADN de las comunidades de grupos pequeños; son orgánicas, sostenibles y pueden fácilmente multiplicarse.

El modelo de ministerio de vida eclesiástica, el de comisión y el modelo de atracción se complementan entre sí. Un estudio a congregaciones del año 2007, mostró que todas las congregaciones de comisión que fueron encuestadas, experimentaron crecimiento en la participación de adeptos a los servicios de adoración. Las iglesias que usan el modelo de atracción se involucran en el evangelismo al enviar o comisionar a gente a predicar. A través de un servicio significativo y una invitación atractiva, la gente es atraída a la comunidad, tanto a la iglesia matriz como a un grupo satelital, teniendo así comunidades misioneras.

En las iglesias de atracción, ya hay muchos ministerios en pie tales como: escuela dominical, el gremio de los que se dedican a servir en el altar y el ministerio de los jóvenes. Para incrementar y mantener la vitalidad de la iglesia, el modelo eclesiástico de atracción debe acoger a los nuevos visitantes incluyéndolos a esos ministerios internos, asumir la practica de invitar y dar la bienvenida a otros y luego enviarlos a la labor de servir y evangelizar.

Las iglesias que atraen gente no logran alcanzar las intenciones de Dios si se mantienen solamente en la parte de la atracción, existiendo por si mismas. Dios no creo un club en Pentecostés, Él dio inicio a un movimiento.

El trabajo de la iglesia tendrá lugar cada vez más en las pequeñas comunidades en grupo que se originaron de este movimiento. En la Diócesis de Texas creemos que la estructura futura de la comunidad Cristiana encontrará sus raíces en la economía mixta de las iglesias plantadas. Con cada comunidad Cristiana, al enviar apóstoles a trabajar en el servicio de evangelización, creceremos y nutriremos a las comunidades de todo tipo y tamaño, grandes y pequeñas. Nada diferente a la antigua iglesia, nuestra tradición Anglicana de reunirnos, orar, partir el pan y servir a otros se habrá de expandir y sustentar en la multiplicidad de expresiones comunes. Partiendo de formas de la iglesia que ya conocemos y amamos a expresiones que aún habremos de descubrir en contextos fuera de nuestras puertas.

Somos invitados, por la gracia de Dios, a trabajar junto con Él usando nuestros dones para servir en la misión de Dios porque ultimadamente todas las iglesias están invitadas a ser misioneras.

Adaptación de Grupo pequeño: Iglesia local, orgánica y sostenible por C. Andrew Doyle

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